Reivindicar la supremacía de la política sobre la economía

+ Legitimidad democrática, condición  para la gobernabilidad

+ El papel de la autoridad electoral en la legitimidad democrática

Las fuentes que originan la deslegitimación de un proceso electoral

+ Autoridad electoralsu desempeño tiene que ser imparcial y eficiente

+ En México, tradición de gobernanza y de gobernabilidad hegemónica

En el Palacio de Minería, con Marco Antonio Baños y Héctor Schamis

(Arturo Núñez Jiménez, Gobernador Constitucional del Estado de Tabasco. Conferencia en el panel “Legitimidad democrática después de las elecciones”, en el VIII Foro de la Democracia Latinoamericana “Desafíos de las Elecciones en tiempos de cambio: un panorama latinoamericano”,  organizado por el INE, la OEA, la UNAM y la Secretaría de Relaciones Exteriores. Palacio de Minería. CDMX):

Como siempre aprecio mucho la invitación del INE, de la OEA, la UNAM y la Secretaría de Relaciones Exteriores para participar en este foro, y me es muy grato hacerlo, compartiendo reflexiones con Don Carlos Mesa, con quien ya he tenido oportunidad de hacerlo en otros foros anteriores, con Héctor Schamis, con José Luis Vargas y teniendo como moderador a Marco Antonio Baños.

Se nos propone como tema de esta mesa la “Legitimidad democrática después de las elecciones”. Habría que asumir que el tema de la legitimación democrática es un continuo, que existe como tema y como problema antes de la elecciones, si partimos de un problema de crisis de legitimidad democrática en nuestros países que deriva de una parte de cambios civilizatorios, tengamos en cuenta, tan solo que las instituciones representativas fueron concebidas en un estadío tecnológico de hace ya casi cuatro siglos y que ante el vertiginoso cambio tecnológico hoy, muchas de esas instituciones ya no son suficientes para dar respuesta a los reclamos de nuestro tiempo, y que por lo tanto, la gente busca nuevas soluciones que, en muchos casos, no son mejores que las que habíamos diseñado generacionalmente de manera anterior. Ojalá las que se lleguen a concretar sean mejores.

Pero también hay que destacar las especificidades de cada país, derivado de las formas de acceder al poder y de ejercerlo. Es evidente que si hay legitimidad democrática, hay una condición necesaria para que haya gobernabilidad democrática.

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En el Foro de La Democracia Latinoamericana

Y aquí se nos hacen varias preguntas en los términos de referencia que se nos aportaron, ¿si existe responsabilidad de las autoridades electorales en la legitimidad democrática? Desde luego que sí.

El diseño y el desempeño de las autoridades electorales, es fundamental para producir legitimidad democrática en una elección. Pero, claro, no son los únicos actores las autoridades electorales, están los demás componentes del sistema político que participan en una elección:  los partidos, los candidatos y la propia ciudadanía.

Una baja participación ciudadana puede ser motivo de una deslegitimación democrática y el comportamiento de los actores políticos; como aquí se ha mencionado, el aceptar o no la derrota puede ser también una fuente de legitimidad o de ilegitimidad para la elección.

Pero a la pregunta especifica, ¿si la autoridad electoral tiene que ver con la legitimidad democrática?, desde luego que sí, y su desempeño tiene que ser imparcial y eficiente.

DESEMPEÑO DE AUTORIDADES Y VÍNCULO CON RESULTADOS

Particularmente, a veces la evaluación del desempeño de la autoridad electoral se vincula al resultado electoral, aunque el desempeño podría haber sido impecable con un resultado electoral muy distante entre el primer y el segundo lugar, que nadie cuestiona, y puede ser muy cuestionado también un desempeño impecable si la distancia entre el primer y el segundo lugar es muy reducido.

2017 13 OCT INE 4En este caso, es más obligado el desempeño imparcial y eficiente para que no haya ninguna pifia que justifique que un margen muy reducido de distancia entre el ganador y el perdedor sea fuente de desacato, de no aceptación de resultados y de ilegitimidad de la elección como legitimidad de origen del poder político.

Se nos pregunta también ¿si los gobiernos de coalición son solución a la falta de pluralidad. Inclusión? Pues es evidente que estamos ante un problema, ya no de legitimidad de origen sino de ejercicio, como dicen algunos teóricos del tema, de gestión.

Y en un presidencialismo puede darse, al existir una elección independiente del Ejecutivo y otra del Legislativo, el llamado gobierno dividido, o compartido, como prefieren otros, que puede llevar a una crisis de legitimidad democrática, de gobernabilidad.

No necesariamente en las acepción original de Huntington y la Comisión Trilateral, de falta de respuestas a las demandas de la sociedad, de ingobernabilidad por incapacidad de respuesta institucional, sino de ingobernabilidad por problemas de coordinación entre los poderes del Estado, particularmente el Ejecutivo y el Legislativo, si las mayorías que lo jefaturan son diferentes; y, por lo tanto, la solución de coalición es una de las búsquedas para lograr de resolver este conflicto entre poderes.

Y contribuye a dar legitimidad desde el punto de vista del diseño institucional, pero puede tener problemas del desempeño en tanto los actores políticos aprenden a gobernar de manera coaligada, en una tradición como la mexicana, que ha sido una tradición de gobernanza y de gobernabilidad hegemónica, por una parte, o de una pluralidad en procesamiento, como la etapa transicional en la que nos encontramos.

Y, también, se nos pregunta si la inconformidad y el desencanto hacía los gobiernos se deben a problemas de legitimidad de ejercicio, o a cultura política. Seguramente la respuesta tendría que ser hibrida:  Hay problemas de legitimidad por ejercicio y resultado en el uso del poder político y, hay problemas derivados de cultura política.

IMPLICACIÓN Y TRASCENDENCIA DE LA ACEPTACIÓN DE LA DERROTA

Los resultados electorales pueden ser, pues, fuente de legitimidad democrática o no, a partir de la llamada legitimidad de origen, y la aceptación de la derrota implica que haya por lo menos dos elementos fundamentales para el funcionamiento democrático y su legitimación.

La autocontención de los autores políticos que efectivamente en América Latina poco se da  y, la cultura política.

Yo recuerdo el caso de Al Gore, cuestionando la elección del segundo presidente Bush en Estados Unidos por los problemas de Florida. Y, habiendo agotado la instancia jurisdiccional en Florida, Al Gore anuncia que no va a ir a la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos para cuestionar la elección de Bush hijo, argumentando que él no va a poner en cuestión la legitimidad del presidente de Estados Unidos de América.

¡Imagínense un candidato presidencial en México, diciendo que no va a impugnar la elección para no cuestionar la legitimidad del futuro presidente mexicano! La cultura política es diametralmente diferente y la capacidad de autocontención de los actores es diferente para la aceptación de la derrota.

Mucho se ha polemizado entre los conceptos de legitimidad y legalidad. El Positivismo pretendió agotar la legitimidad en la legalidad. Bastaba tener apego a la legalidad para ser legítimo. Es evidente que el apego a la legalidad es condición necesaria, pero no suficiente de legitimidad.

La legitimidad parte del respeto a la legalidad, pero no se agota en ello. Requiere de otros ingredientes, para que no sea sólo el aspecto coactivo de la legalidad lo que lleve al cumplimiento de los resultados electorales, sino también a un acotamiento voluntario por muchas razones que se justifique el sentido democrático de los procesos de acceso al poder y de ejercicio del poder.

MAX WEBER: LAS TRES FUENTES DE LEGITIMIDAD

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Participación en el debate

Recordemos además, que el primero que empezó a explorar el tema de manera muy sistemática, como en otros muchos aspectos, fue Max Weber, quien reconocía tres fuentes de legitimidad: la tradicional, basada un poco en la costumbre, en la antigüedad; la carismática, basa en las cualidades personales del líder que con la frecuencia que se presenta hoy el populismo es del caudillo, que a veces tiende a tergiversar la institucionalidad prevaleciente por la propia establecida por el caudillo; y la legitimidad- legal- racional, que llamaba Weber, que es a final de cuentas la legitimidad democrática.

Desde ese punto de vista, un reto de la legitimidad democrática en México, ante el riesgo del fenómeno populista que está presente en nuestro proceso político y, por lo tanto, lo está ya en el proceso electoral, es que buena parte de la legitimación institucional democrática que hemos logrado pudiera ser cuestionado por la legitimidad de caudillos que mandan al Diablo a las instituciones y, que pudieran pretender imponer una nueva legitimación, a partir de sus propios criterios.

Es evidente que vamos a enfrentar un desafío de legitimidad democrática después de la elección, independientemente de cuál sea el resultado, ganador o triunfador, de aceptación de la derrota o de la pretensión de gobernar sin las instituciones que hemos construido de muchas dificultades, que si bien tienen ingredientes que han merecido desprestigio y desencanto entre la población, no hemos inventado algo mejor.

Lo que se nos plantea, es la vuelta a la personalización de la política, al candidato independiente, el Llanero Solitario, que quién sabe  cómo va a lograr gobernabilidad o al líder carismático que aunque tiene partido no acuerda con nadie, es anti sistémico y aunque juega las reglas del sistema democrático, en realidad busca destruir la esencia democrática por la vía de la movilización popular, que identifica al caudillo con el pueblo y que el caudillo habla a nombre del pueblo y, no necesita intermediarios representativos de una democracia que se considera caduca e invalid. Ese riesgo está presente después del riesgo de la elección mexicana.

La legitimidad de ejercicio es evidente, algo esencial tiene que ver, ahora sí, con la mezcla de política y economía, y efectivamente como decía Héctor Schamis, refiriéndose a las encuestas del Latinobarómetro, muchas veces se pregunta sobre la democracia cuando en realidad se está preguntando sobre los resultados de la gestión de la política económica y, se le carga a la política política, lo que en realidad es responsabilidad de la política económica y que muchas veces no se decide en los ámbitos políticos.

Los que van y piden el voto y enfrentar el electorado, son los que dan la cara ante la ciudadanía, pero los que toman las decisiones económicas están en oficinas muy cómodas, muy tecnocráticas, tomando sus decisiones con una racionalidad de costo- beneficio como, hay que asumir con David Easton, que la única actividad capaz de dar y de asignar valores en sentido de autoridad distintos a la lógica del costo-beneficio del mercado, es la política.

Hay que reivindicar la supremacía de la política sobre la economía. Si queremos que la política responda por la legitimidad de ejercicio, necesitamos igualar libertad, igualar solidaridad y seguridad como elementos de la gestión democrática y eso implica participación ciudadana, sí, pero también responsabilidad, transparencia con rendición de cuentas para evitar corrupción en la gestión gubernamental.

Respuestas a las preguntas del público asistente

Muchas gracias.

Arturo Núñez Jiménez, Gobernador Constitucional del Estado de Tabasco. Conferencia en el panel “Legitimidad democrática después de las elecciones”, en el VIII Foro de la Democracia Latinoamericana “Desafíos de las Elecciones en tiempos de cambio: un panorama latinoamericano”,  organizado por el INE, la OEA, la UNAM y la Secretaría de Relaciones Exteriores. Palacio de Minería. CDMX. 13 octubre, 2017.-

 

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Mensaje al inicio del cuarto año

+ Lo importante de la esperanza, lograr mantenerla viva

+ Preferible puentes de diálogo que desdeñar la protesta

+ Ante inercias, pongamos el esfuerzo constante de todos

2016 4 enero mensaje tercer informe

(Fragmentos del mensaje a los Tabasqueños, con motivo de los tres años de gobierno. Villahermosa, Tab.):

Lo importante de renovar la esperanza, es que ésta se mantenga viva

(click en el texto para escuchar)

Por una administración eficaz, eficiente y atenta a sus necesidades

Puentes de diálogo, lejos de desdeñar la protesta  pública

A veces las inercias hacen lento el cambio, pero los esfuerzos de todos son constantes

Hay muchos retos que tenemos que enfrentar co el mismo o más entusiasmo, en los próximos tres años

(Arturo Núñez Jiménez. Fragmentos del mensaje a los Tabasqueños, con motivo del inicio del cuarto año de Gobierno. Villahermosa, Tab., 4 enero, 2016.-